Hacer ejercicio y llevar un día a día en el que los hábitos saludables y la vida activa tengan un mayor peso en nuestra rutina es complicado debido al actual ritmo ajetreado y al trabajo sedentario. Es por ello que comenzar a ejercitarse cuesta y produce cambios en nuestro cuerpo al empezar a hacer deporte con los que lidiar durante un tiempo; pero que a la larga se transforman en beneficios.

Estos cambios son en su mayoría buenos para nuestra salud, pero requieren sacrificio. Si alguien piensa ponerse en forma sin sudar, sufrir agujetas y alguna que otra molestia, es buen momento para replantearse una visión tan idílica del ejercicio a la que solo se llega después de un tiempo de entrenamiento.

Este mismo nos ayudará a prevenir enfermedades y a controlar la obesidad, la diabetes o la hipertensión, entre otras dolencias, por lo que es una motivación importante para comenzar.

Mientras tanto, los efectos y cambios en nuestro cuerpo al empezar a hacer deporte se notan de manera progresiva: durante las primeras semanas, entre los 5 y los 6 primeros meses, y a partir del año. Según los expertos estos suelen ser los puntos de inflexión más importantes.

¿Cada cuánto tiempo debemos ejercitarnos?

Hacer deporte para sentirse bien es una meta; pero por el camino es preciso comprender que no basta un día en semana para ello. Y es que con una hora de ejercicio semanal no se subsanan ocho horas diarias de trabajo sedentario.

Por supuesto, siempre es mejor esa hora que nada; pero en esos casos, lo ideal es cambiar algunos hábitos como subir y bajar por las escaleras o evitar coger el coche para desplazarnos, por ejemplo.

Asimismo, es preferible no ejercitarse en las horas de más calor y sin haber realizado un calentamiento previo, incluso a la hora de practicar natación.

Cambios cambios en nuestro cuerpo al empezar a hacer deporte en el corto plazo. Las primeras semanas

Desde la Sociedad Española de Medicina del Deporte y Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (FEMEDE) sostienen que notaremos un aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial. A esto le acompañará una mayor sudoración, una leve sensación de cansancio y hasta dolor muscular. Los síntomas dependerán del ejercicio que se practique.

Este dolor puede sufrirse en el mismo día o bien durante los siguientes en forma de agujetas. A esto se le conoce como DOMS, dolor muscular de inicio tardío.

En cuanto a los beneficios, los especialistas sostienen que agiliza la absorción de carbohidratos y proteínas, mejora la circulación en sangre y fortalece nuestro organismo hasta el punto de combatir el estrés y el insomnio. Por supuesto, esto lo comenzaremos a notar a partir de las primeras semanas. También aumentará nuestro peso al comienzo; pero se trata de músculo.

Cambios corporales a medio plazo. A los seis meses

Si se ha seguido la rutina prevista y el esfuerzo ha estado acorde, los músculos habrán comenzado a perfilarse, en especial si el trabajo está orientado a la fuerza. También habrá aumentado el VO2 máximo en torno a un 25%. Este medidor se trata de una variable que ayuda a calcular la condición física en base a la velocidad con que la sangre transporta oxígeno a los músculos.

Asimismo, los dolores iniciales habrán desaparecido. Llegados a este punto es fundamental no haber interiorizado vicios que puedan pasarnos factura en forma de lesiones o perjudicar el rendimiento.

Además, veremos aumentada la resistencia y el fondo físico, la capacidad pulmonar y el sistema inmunológico se habrá fortalecido.

Beneficios de hacer deporte a largo plazo. Pasado un año

Pasados los primeros doce meses, la densidad ósea aumentará, y el riesgo de osteoporosis disminuirá. Además, nuestra ansiedad se habrá reducido a niveles que no sospechábamos un año atrás, y nuestra autoestima se habrá visto reforzada tras adelgazar 5 kilos iniciales, y el resto que se suman con la rutina.

De esta manera, si sostenemos nuestra rutina de ejercicio, veremos aumentada la esperanza de vida y retrasaremos el envejecimiento. Todo, a pesar de los dolores iniciales.

Y es que no importa la edad que tengas, tanto si quieres mantenerte en forma a los 30 o en adelante. Lo importante es empezar, mentalizarse y ejercitarnos día a día para notar los beneficios del deporte en nuestro cuerpo desde el primer momento.