En varios vecindarios de inmigrantes en Queens, el temor a operativos de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha transformado la vida cotidiana y ha provocado un declive económico profundo. Calles que solían estar llenas de actividad, especialmente durante celebraciones religiosas y comunitarias, hoy lucen vacías. Comerciantes locales describen un ambiente marcado por la ansiedad, la desconfianza y la reducción drástica de clientes, un fenómeno que se ha intensificado con el aumento de redadas federales en la ciudad y en todo el país.

Un vecindario que pierde su vitalidad

En zonas como Hillside Avenue, en Jamaica, Queens, la diferencia con años anteriores es evidente. Durante temporadas festivas, las calles solían estar repletas de familias, compradores y visitantes. Este año, sin embargo, la actividad ha disminuido notablemente. El clima invernal extremo ha contribuido a la baja afluencia, pero comerciantes señalan que el temor a encontrarse con agentes federales es el factor determinante. Incluso antes de las tormentas de nieve, la presencia de clientes ya había caído de forma alarmante.

El impacto económico: pérdidas, recortes y cierres

Tiendas de comestibles, cafeterías, barberías y pequeños mercados que dependen de la clientela local han visto reducidas sus ventas a la mitad o más. Algunos negocios han tenido que disminuir inventario, recortar personal o reducir servicios para sobrevivir. En un caso, un comerciante reportó pérdidas superiores a los cien mil dólares en un solo año debido a la caída del flujo de clientes. Otros han tenido que vender sus negocios después de no poder cubrir alquileres, salarios o deudas acumuladas. La situación afecta especialmente a negocios que ofrecen productos culturales o religiosos, como alimentos halal o artículos tradicionales, que dependen de una clientela inmigrante que ahora evita salir por miedo a ser detenida.

Historias repetidas en distintos puntos de Queens

En Jackson Heights, un área conocida por su diversidad cultural, la situación es similar. Comerciantes que antes atendían largas filas durante el periodo previo al Ramadán ahora ven sus tiendas vacías. Negocios de electrónica, servicios de impresión, tiendas de té y pequeños puestos de comida reportan caídas abruptas en ventas. Actividades que antes eran comunes —como imprimir documentos migratorios, preparar materiales para eventos comunitarios o simplemente reunirse a tomar un té— han disminuido casi por completo. Algunos administradores de tiendas señalan que clientes habituales, incluidos trabajadores de la construcción y familias con niños, han dejado de pasar por temor a ser detenidos en la calle o cerca de los comercios.

Un efecto dominó se extiende

Investigaciones recientes indican que este fenómeno no es exclusivo de Queens. Ciudades como Los Ángeles y Minneapolis han experimentado patrones similares tras operativos intensivos de ICE. Expertos en economía urbana advierten que cuando las comunidades inmigrantes sienten que deben permanecer en casa para proteger a sus familias, el impacto económico se extiende a restaurantes, tiendas, cines y otros sectores locales. Un estudio nacional estimó que la aplicación estricta de políticas migratorias redujo el gasto de consumidores inmigrantes entre 40 y 60 mil millones de dólares en un solo año, debido tanto a la disminución de población como al retraimiento generalizado del consumo.

Un miedo que se reactiva con cada operativo

En vecindarios como Jackson Heights y Jamaica, cada noticia de arrestos o presencia de agentes federales provoca pánico inmediato. En diciembre, la aparición de agentes fuertemente armados en las calles reavivó el temor entre residentes y comerciantes. En Hillside Avenue, administradores de tiendas relatan que trabajadores indocumentados —y también quienes sí tienen documentos— evitan detenerse en negocios por miedo a ser identificados o confundidos con otras personas buscadas por las autoridades. Para muchos, “hacer una parada rápida en la tienda” se ha convertido en un riesgo que prefieren evitar.

Un futuro incierto para los comercios locales

Mientras continúan los operativos y la incertidumbre migratoria, los comerciantes temen que la situación empeore. Con la llegada del Ramadán, muchos esperaban un repunte en ventas y actividad comunitaria, pero la realidad ha sido distinta. La combinación de miedo, clima extremo y presión económica está dejando una huella profunda en los barrios inmigrantes, donde los pequeños negocios han sido históricamente el corazón económico y social de la comunidad.